Nuestros clientes opinan

“Tiempo antes de jubilar, me costaba un mundo pensar en mi vida después del trabajo… Gracias a las sesiones de coaching que tomé, pude encontrar la claridad para definir mis objetivos y descubrir las cosas que estaban dormidas en mí. Ahora disfruto tanto cada momento del día, hasta me cuesta pensar en mis días de trabajo, cuando casi no dejaba tiempo para mí. Gracias por todo lo que me aportaron”.

Emilia, 67 años, profesora.

“Dos años antes de salir de la carrera de Ingeniería Industrial, me bajó una angustia tremenda por el mercado laboral, no sabía qué hacer y pensaba que iba a ser un cesante ilustrado. Así llegué al coach para el trabajo. Un progama donde te enseñan cómo crear redes de contacto desde la universidad, cómo ofrecer tus servicios profesionales y hasta cómo enfrentar una entrevista laboral. La verdad fue un entrenamiento corto y genial, aprendí descubriendo mis capacidades y sabiendo qué cosas debo mejorar. Hace tres años que trabajo en la misma empresa y hace poco me ascendieron, sigo aplicando lo que los coaches me enseñaron, así que muchas gracias por todo… ¡Son bacanes!”.

Diego, 27 años, jefe de división.

“Con mi mujer pasamos por un período muy oscuro. Fue después de una pérdida de embarazo. Nos culpábamos y no lográbamos salir de ese hoyo negro. Gracias a las sesiones de coaching comprendimos que nos estábamos conectando con el sentimiento equivocado, descubrimos nuevas facetas de nosotros mismos y sin darnos cuenta casi como que nos volvimos a enamorar. Las sesiones a veces son fuertes, sobre todo cuando uno descubre desde dónde está procesando el presente. Muchas gracias a los coaches”.

Miguel, 35 años, casado y feliz.

“Hace 15 años que tengo una empresa familiar con dos matrimonios rotos y un tercer matrimonio a punto de desmoronarse. En estas condiciones tomé contacto con esta empresa de Coaching, compré el programa Coach para empresas familiares. Lo que más me sorprendió es que ellos no vinieron a decirme lo que tenía que hacer o lo que estaba haciendo mal. A través de ejercicios y herramientas fuimos dándanos cuenta qué estaba mal y cómo teníamos que solucionarlo. Las respuestas las encontramos de la mano de los coaches pero bajo nuestro razonamiento y eso lo encontré muy poderoso. A todo el mundo le digo que funciona… y que la inversión vale la pena. ¡Gracias muchachos, nos ayudaron tremendamente!”.

Roberto, 57 años, microempresario textil.

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