image_pdfimage_print

“Con mi mujer pasamos por un período muy oscuro. Fue después de una pérdida de embarazo. Nos culpábamos y no lográbamos salir de ese hoyo negro. Gracias a las sesiones de coaching comprendimos que nos estábamos conectando con el sentimiento equivocado, descubrimos nuevas facetas de nosotros mismos y sin darnos cuenta casi como que nos volvimos a enamorar. Las sesiones a veces son fuertes, sobre todo cuando uno descubre desde dónde está procesando el presente. Muchas gracias a los coaches”.

Miguel, 35 años, casado y feliz.

 

 

Los comentarios están cerrados